Sáb, 20 ago 2022 | 03:32

6ºC / 51%

Ciudad de Santa Fe
6ºC / 51%

Clima ampliado

Sábado, 20 de agosto de 2022 | 03:32

6ºC / 51%

Ciudad de Santa Fe
6ºC / 51%

Clima ampliado

El Portal de Noticias de Santa Fe

Por las denuncias de mujeres pobres explotadas

El Papa le quitó el poder al Opus Dei

"No pensaron que Bergoglio se iba a animar a tanto", dijo un exmiembro de la organización.

Jueves, 04 de agosto de 2022

El 13 de marzo de 2013, cuando Jorge Mario Bergoglio fue el nuevo Papa, en todos los centros del Opus Dei hubo revuelo e incertidumbre. No se trataba de una cuestión personal con Bergoglio.

Era un tema casi partidario: la organización ultraconservadora fundada en 1928 por el cura español Josemaría Escrivá de Balaguer siempre consideró a los jesuitas, la orden religiosa a la que el Papa pertenece, sus enemigos.

Pero en una institución jerárquica como la Iglesia Católica, la procesión va por dentro y las filas se ordenan detrás del líder. Así que el comunicado de bienvenida se escribió sin demora y el reglamento interno y secreto que decía que nunca un jesuita pisaría un centro del Opus Dei, fue a parar a un cajón con llave.

Le quitó los privilegios

El 22 de julio último, Francisco publicó "Ad charisma tuendum", algo así como un decreto por el que desjerarquizó a la organización: la ubicó “en el ámbito auténticamente carismático de la Iglesia” para quitarle los privilegios y la autonomía con la que se manejó desde su origen y aún más, desde que en 1982 Juan Pablo II la convirtió en “Prelatura Personal”. Francisco no le quitó esa figura, única en la Iglesia, pero le diluyó el poder.

La denuncia de mujeres

La decisión del Papa empezó a tomar forma hace un año, cuando 43 mujeres de Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay presentaron una denuncia formal ante el Vaticano por abuso de poder y explotación: en un escrito de 30 páginas relataron cómo la organización las reclutó cuando eran adolescentes con la promesa de ofrecerles educación y las hizo trabajar como servicio doméstico de los miembros del Opus Dei durante 10, 20 y hasta 30 años sin pagarles.

Bajo la órbita del pontífice

Con esta decisión, a partir del 4 de agosto el Opus Dei deja de estar directamente bajo el Pontífice y pasa, como el resto de las órdenes, a depender del Dicasterio para el Clero.

Además, la máxima autoridad –prelado– ya no puede ser nombrado obispo y la institución deberá rendir cuentas una vez al año. Hasta ahora, no había ningún control sobre sus acciones porque no eran parte de la organización territorial de la Iglesia. Solo respondían a sí mismos.

Durísimo e inesperado golpe

“Esto es un golpe durísimo e inesperado. Están enfurecidos”, dice un exmiembro de jerarquía que aún mantiene vínculos con el Opus Dei.

“Además de la rivalidad histórica con los jesuitas, que en verdad es casi anecdótica pero tiene su carga emocional, el tema es que ellos se creen intocables y no pensaron que el Papa se iba a animar a tanto”, continuó.

Detrás, hay una historia de reclutamiento engañoso, servidumbre y autoflagelación que perduró por décadas.

La denuncia de las 43 mujeres, que hoy tienen entre 40 y 60 años, ingresó al Vaticano el 7 de septiembre de 2021. Se presentó ante el Tribunal para la Doctrina de la Fe y muy pronto llegó a manos del papa Francisco.

La primera reacción fue del propio Opus Dei, que al mes siguiente anunció por decreto un cambio de autoridades en la región cono sur, de la que la Argentina está a la cabeza.

El Opus Dei reclutó mujeres

El escrito tiene 30 páginas y detalla cómo el Opus Dei reclutó a las mujeres de “familias de contexto sociocultural y económico humilde” cuando eran adolescentes de entre los 12 y 16 años.

El relato de las denunciantes coincide en que las fueron a buscar a sus casas, casi todas en pueblos rurales de provincias del norte y el litoral de Argentina y de Paraguay; que casi siempre iba una mujer de la organización con un sacerdote y que nunca les hablaron de vocación religiosa. Lo que les prometían era que las iban a llevar a una escuela a estudiar.

Hubo un plan

“Hubo un plan”, dice el abogado que las representa, Sebastián Sal.

“Lo hicieron de manera organizada y duradera en el tiempo, con distribución de cometidos o funciones, y con una secuencia repetida muy semejante entre todas las víctimas”, continuó.

El propio Opus Dei reconoce en un documento histórico cómo se llevaba adelante la búsqueda en las décadas del 70 y 80 y la tarea que realizaban en el Instituto de Capacitación Integral en Estudios Domésticos (ICIED), ubicado en la localidad bonaerense de Bella Vista, y conocido como “la escuela de mucamas”.

A varias de las mujeres las llevaron allí, donde les enseñaban a hacer las tareas del hogar como planchar, lavar, servir la mesa y limpiar. Eran tres años allí adentro, sin ningún título formal. A muchas las enviaron directamente a trabajar a centros y residencias de la Obra, donde viven los miembros célibes de la organización separados por sexo.

El flagelamiento, otro modo de someterlas

Alicia Torancio es una de las 43 mujeres denunciantes. Estuvo 13 años. Entró en 1994 con 16 y salió en 2007, con casi 30. Ahora, a los 44, las marcas de lo que padeció siguen presentes.

"Los últimos seis años estuve sumergida en una depresión terrible, ellos me trataron con psiquiatras de la obra y tuve un intento de suicidio. Me decían que esa era mi cruz, lo que tenía que pagar por los pecadores, y que con mi sufrimiento estaba sosteniendo las labores apostólicas. Sólo me dejaron ir cuando no servía más para trabajar".

En ese momento le designaron también una directora espiritual con la que debía charlar a diario, y le sumaron la obligación de confesarse una vez a la semana con un sacerdote.

Además que las obligaban a bañarse con agua helada, recibió también una liga de alambre con puntas, el cilicio, y un látigo con un manojo de sogas trenzadas y enceradas, la disciplina, junto con las instrucciones de uso: llevar el alambre ajustado a la pierna dos horas al día y rezar dándose latigazos en la espalda una vez a la semana. Todavía tiene las cicatrices del cilicio en el muslo.

En la escuela y en las casas en las que vivían y trabajaban, se las sometía a una rutina de oración rigurosa bajo dirección espiritual y así las convencían de que tenían “vocación de servir”.

Una vez incorporadas como “numerarias auxiliares”, según testimonios de las mismas mujeres, las involucraban “en una situación de explotación de las que ellas mismas no eran conscientes por su corta edad, sintiéndose obligadas a prestar dichos servicios en pago de la «deuda» contraída por el traslado, alojamientos y los ficticios estudios cuya esperanza de realización albergaban constantemente”, afirma el abogado.

Las condiciones del trabajo, enumera la demanda, eran “remuneración inexistente y sin alta en el régimen de Seguridad Social, jornadas laborales ilimitadas, que se extendían más de 12 horas, con períodos de descanso breves y limitados a las horas de comer y rezar, sin documentación personal o con retención de la misma y otras vulneraciones de derechos básicos”.

Abuso de poder y conciencia

El escrito profundiza en el abuso de poder y conciencia que el Opus Dei a través de sus sacerdotes y directoras habría ejercido sobre estas mujeres desde una edad muy temprana.

“Se las atemorizada con males espirituales si no cumplían «la Voluntad de Dios»”, como por ejemplo que se irían al infierno por no cumplir lo que Dios les pedía, que jamás serian felices afuera, que la Obra era su verdadera familia a la que le debían la formación humana y espiritual recibida.

“Las niñas eran acechadas y perseguidas sin tregua ni descanso y en ese atosigamiento espiritual, los sacerdotes del Opus Dei, con conocimiento y voluntad, contribuían de manera esencial”, continúa el texto.

A fines de junio, luego de que se conoció que el Papa iba a desjerarquizar al Opus Dei, se anunció la creación de una “comisión de escucha y estudio” para recibir testimonios de las denunciantes. Desde la organización explicaron que lo hicieron por “una motivación moral” y “como un ámbito que permita comenzar a sanar lo que haya que sanar”.

Ninguna de las denunciantes se presentó a la comisión y la iniciativa no detuvo la decisión del Papa. Además, esto impulsó que exnumerarias, mujeres de mayor jerarquía, hablen por primera vez para respaldar los testimonios, con videos viralizados en redes sociales.

Es una vergüenza para la Iglesia

Hay una frase lapidaria desde el frente Bergoglio. “Siempre hubo denuncias contra el Opus, pero ellos lograban contenerlas. Están desesperados porque esta denuncia tomó una repercusión inmanejable e impacta de lleno en los valores que el Papa enaltece: esto es una vergüenza para la Iglesia de Francisco”, dice un cura argentino cercano a Roma.

Comentarios
encuesta

Desaprobó a su alumna por escribir con lenguaje inclusivo. ¿Estás de acuerdo?

Ver Resultados