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Abandonó la fabricación local y pasó a importar equipos de China

Histórica metalúrgica despidió a todos sus trabajadores

El cierre total de DBT-Cramasco impacta de lleno en toda la región de Sastre y El Trébol.

Sábado, 29 de noviembre de 2025

La empresa DBT, conocida durante décadas como Cramaco, despidió a 37 trabajadores en la localidad santafesina de Sastre y anunció que abandonará la producción local de alternadores y grupos electrógenos para reconvertirse en una distribuidora de equipos importados desde China.

La empresa ya había desvinculado a 16 trabajadores por la caída de ventas y un stock acumulado de 120 grupos electrógenos en septiembre del año pasado, frente a una demanda que apenas alcanzaba las 10 a 12 unidades mensuales.

En ese contexto, desde la UOM El Trébol lo explicaron que a la empresa “le conviene ensamblar con componentes importados antes que fabricar acá”. Ese anticipo terminó materializándose ahora en una reestructuración mucho más profunda.

Todos despedidos

El recorte equivale al 90% de su plantilla y deja a la localidad sin uno de sus pilares industriales. 

La empresa fue integrada desde 2003 al grupo internacional Himoinsa y ahora comienza a operar con una estructura mínima mientras reorganiza su negocio en el país de cara al 2026.

La comunicación llegó este martes al mediodía, cuando la compañía reunió al personal de planta y oficinas para oficializar los despidos y el cierre del proceso fabril.

Hasta la fecha, DBT se destacaba por producir íntegramente los alternadores que luego se ensamblaban en sus grupos electrógenos, una cadena productiva que otorgaba valor agregado y sostenía a proveedores locales.

Ahora, todo de China

Con el nuevo esquema, los equipos llegarán terminados desde China y se distribuirán directamente en el mercado interno.

La decisión no solo afecta a la producción local, sino también a Sastre, una ciudad que tiene apenas 6.000 habitantes. 

La planta generaba empleo directo e irradiaba actividad en talleres, comercios y prestadores de servicios. S

u paralización implica un freno abrupto para la economía local y deja en el aire a una comunidad que, desde mediados del siglo XX, encontró en esta fábrica uno de sus motores productivos más estables: nació en 1947 como Cramaco y se integró a DBT en 1999 y a Himoinsa en 2003.

Fuente: BAE Negocios

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